Sólo dos caminos se divisaban, matar el amor o dejar que el corazón expirara en el intento.
Un gran amor no muere, pero si el alma. La agonía de la espera, el dolor de los olvidos, y sentir la pequeñez de un ser arrinconado.
La trayectoria de su palabra se perdía en otros horizontes, sentir su beso en otra boca y tu cintura vacía. Ver su reflejo en otra mirada, y la alegría en otra sonrisa.
Que las lágrimas vayan calando el alma hasta abrir un abismo, y siempre expectante esperando la llegada del silencio.
No poder escuchar el aleteo de un águila, ni tener el vivo color de la mariposa. No absorber el color del cielo ni el de los irisados minerales.
Estar castigada en un velero de sueños perdidos en la tormenta, no mata un amor, sólo asesina un alma.
Ser es amar, vivir la vida con pasión, desear. ¿De qué me servirían todas las posesiones del mundo, si no le hubiera conocido? Mi mayor tesoro.
Claro que…, una es bucanera y en algo se tiene que notar. En mis paseos por los mares de la vida, unos mares demasiado tranquilos, de repente se desató una tormenta que puso el mar embravecido. Neptuno quería ayudarme, es gran amigo mío, pero yo no quise. Soy una valiente bucanera, este mar jamás se me resistirá. Llevo el velero de los sueños, el que fue construido con tanto amor, y…no hay tormenta, pirata o capitán de navío, que se atreva conmigo.
En medio de ese torbellino vi algo con una luz increíble, me acerque…no voy a decir despacio, porque soy muy atolondrada. Me acerque rauda y lo pude coger. Jamás vi tesoro más bello. Lo estreché entre mis brazos y lo amé. Lo mimé, lo cuidaba. Y es que adoro mi tesoro.
Lo tengo que tener en una isla, no puedo estar junto a él, pero…cuando puedo le visito, le lleno de caricias, para que me recuerde, para que sepa, que yo soy su bucanera. Quisiera que eso nunca lo olvidara, para que algún día, su luz pueda ser tan fuerte que tenga que ir a la isla para quedarme a su lado.
Qué mala costumbre la mía de decir todo lo que pienso, creo que eso alguna vez me ha jugado malas pasadas, pero...¡maneras de ser!
El significado de las cosas es para mi realmente importante. Hay gente que cuando la haces un regalo, pone mala cara, no le gusta, lo cambia. A mi todo me encanta, porque tiene el valor del detalle. No hace falta que me hagan regalos caros, es más, sufro cuando me regalan; pero si yo fuera rica, me pasaría la vida regalando. Miro un escaparate y veo algo bonito...no pienso: que bonito para mi o para mi casa. Pienso...que bonito para tal o para cual. Con las personas me sucede lo mismo, no me importa lo que tienen, ni su cargo, nada de eso. Nada me impresiona. Me importa lo que son, su alma, que creo que es lo que realmente vale.
Aunque por las mañanas me quedaría muy a gusto en la cama, no soy dormilona. Creo que el sueño te quita momentos de vida. Y eso que al trasnochar lo que yo hago, no se le puede llamar vivir...pero, viven mis sentimientos. Escuchar...soy habladora, pero me encanta escuchar, es una manera de profundizar en la persona. Recuerdo una mujer que decía que había gente que en vez de vivir su vida vivía la de otros, porque les gustaba conocer el interior de los demás. Eso eran ganas de hacer daño, pues a mi no me gustaría solo conocer la cuenta o la posición de mis amigas y amigos, me gusta conocer sus inquietudes y si puedo ayudarles.
Mi alma...esa está verdaderamente desnuda cuando la presento a los demás, es muy fácil hacerme daño, porque está toda expuesta. No se por que me da ternura pensar en ella, es que la pobre está muy destrozada, no sé como curarla. Pobre almita mía, que no la cuido nada. Mi corazón....creo que lo tengo dilatado y grande, capaz de amar demasiado. No puede odiar, es incapaz de guardar rencor, siempre perdona en el instante. Un corazón romántico, tierno y compasivo. Un corazón enamorado. Yo no moriré sin expresar mi amor, nunca me quedará la conciencia mal por no haber expresado mi amor y cariño. Soy una romántica amiga de las estrellas
Tiene la expresión de una flor, la voz de un pájaro, y el alma como luna de un mes de Abril, tiene en sus palabras calor y frío de invierno su piel es dura como el árbol que azota el viento, y tiene el corazón de poeta de niño grande y de hombre niño, capaz de amar con delirio, capaz de hundirse en la tristeza, él tiene, el corazón de poeta, de vagabundo y de mendigo y así lo he conocido y así me gusta a mi que sea, que tenga el corazón de poeta.
Tiene la arrogancia del sol, mirada cándida, su piel de nieve se hace fuego cerca de mi, es amigo y amante fiel, ve las estrellas, camina junto a mi soñando con cosas bellas y tiene el corazón de poeta de niño grande y de hombre niño, capaz de amar con delirio, capaz de hundirse en la tristeza, él tiene, el corazón de poeta, de vagabundo y de mendigo y así lo he conocido y así me gusta a mi que sea, que tenga el corazón de poeta, ... él tiene, el corazón de poeta, de vagabundo y de mendigo y así lo he conocido y así me gusta a mi que sea, que tenga el corazón de poeta.
Desde aquí arriba todo se ve de forma diferente. Tú mirabas mis piernas como el que pasea la mirada por una revista. Mientras, en tu pensamiento, ellas se agolpaban estrechándote; te alejaban. No tendiste tu mano para poder sujetarte con fuerza. Desde aquí la distancia se va alargando. Te pierdes en la espesura de mi pensamiento mientras mi vista se nubla.
Sin miedo a nada, quijote de la vida. Entre los molinos se esconde mi figura, mientras, tú pasas de largo tirando de un atajo de jumentos cargado de tus botines. Juegan los niños llevándose la muñeca que yo aún conservaba.
Me faltaron tus manos rescatándome de las heridas. No pude sentir la caricia en mi pelo, que ahora ondula el viento. El aire roza mi cara despejándome de los ensueños.
Figura abandonada en tu vitrina fui por un tiempo. Olvidada me cubría de polvo, inmóvil en la esperanza de una tierna gamuza. Minúsculos átomos fueron haciendo mi piel porosa, y, como roca, quedé convertida en un puñado de arena.
Un susurro apagado salió de mi boca para intentar detenerte. Fue más fuerte el sonido de la explosión en incendio de color rojo. Se perdió, como se perderá cada día de mi existencia.
Sólo ya la Naturaleza me moldea hasta formar un objeto inerte, piedra informe, en el espacio quedo.
¿Cuál será el sentido de la vida? No puede ser nacer para morir y nada más.. Pienso que cada uno tenemos una tarea a realizar. Aunque no siempre nos responsabilicemos de ello. La cuestión es que nadie nos dice cual es nuestra tarea, o sea, que la tenemos que ir descubriendo nosotros mismos.
Quien tenga la suerte de haber recibido una educación en libertad, sin haberle coartado en lo que realmente quería estudiar o realizar, lleva eso por delante. Hoy en día será una persona que trabaje en lo que realmente le gusta. No sólo es la familia la que nos coarta, sino, a veces, la sociedad, la economía.
Tampoco uno se debe proponer desarrollar solamente su propia individualidad. Si somos seres sociales, lo lógico es que necesitemos del apoyo, y debamos prestar el nuestro.
Un día por sorpresa, como suelen pasar las cosas, cuando no te las esperas; me encontré con él. Quizá al describirlo nadie creería como es, porque yo le miro con los ojos del amor.
Uno no se engaña mirando con amor, al contrario, es la forma con la que conocemos en verdad a esa persona, cuando amamos.
Me adentré en un mundo diferente, en una vida desconocida para mi. Me costaba, porque entré en los caminos de la lucha y yo no tenía más armas que el amor. Siendo siempre la gran perdedora. Pero vivía, de una manera diferente, con sentimientos desatados, vivía!
Soy la gran inocente, la aún niña, pero no había conocido la magia y él me guió por los caminos del misterio, de la magia del amor y de la vida. Volaba por nubes que rozaban las estrellas, me columpiaba en lunas enamoradas. Su interior era mágico. Me costaba conocerle, pero aprendí mucho de él. El amor me hizo comprenderle y adorarle tal y como era.
Dio sentido a mi vida, se ha hecho mi vida y yo quisiera ser el sentido de la suya, su sueño. Un soñador…el soñador que quiero que me acompañe, para soñar a su lado
Todo es humo ante mi mirada. Espeso y gris, Yo intento escapar por cualquier resquicio, y sólo a veces veo una tenue luz que se nubla al momento con mi pensamiento
La sonrisa llega a mí con naturalidad, Aún no se desprendió mi humor del todo. Soy la montaña que duerme en el silencio esperando el canto de las aves.
Se ocupó mi silla para el crepúsculo, pero a pie, sola, iré hundiendo mis pies entre la arena.