El ruido.

La magia que sostiene la belleza de lo visto, no tiene lugar en mí en estos momentos. Quizá un poco de fresco, alegrara mi piel; pero el mundo de los rumores, de las voces, hace mella en ánimo, originándome un sentimiento de ausencia.
Sólo un eco doloroso en mi pabellón auditivo, y no pensaré más, para no añadir tristezas a esta tortura que me aleja totalmente de la inspiración.
Sakkarah
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