A pie de la sima.

Tú siempre me llevaste de la mano por ellos, de tal manera que en cada recodo, aparecía una luz distinta, de colorido diferente. Iluminaban el interior haciendo aparecer estancias en las que se olvidaba el tiempo, el mundo...
Inagotables estancias, dispuestas para irse abriendo a cada paso que tu des. Infinita la paciencia que crece sobre las brumas. Una espera que va atada a la cintura para ese largo paseo del amor.
Sakkarah
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