Allí...

Allí en la nada, donde todo es posible siempre que irreal sea, me encontré contigo. Miraba tus ojos tristes, y despacio me acerqué. Como un niño te puse en mi regazo, a acariciar tu pelo. Tus ojos se cerraron despidiendo el dolor, y despacio te tendí en tu lecho, con sabanas nuevas bordadas de sueños. Abarqué tu tristeza y salí de puntillas borrando mis huellas.
Envuelta en tu desamparo salí a los prados a acallar las risas. Shhhhhh, silencio, duerme, déjenle que al despertar encuentre nuevos anhelos. Que sea él quien llene con su alegría la mañana.
Entre la espesa niebla descorro la cortina y miro, sólo deseo el eco de tu risa.
Sakkarah 25-05-2007
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