Luminaria

Su luz abre mis ojos perezosos y cargados de somnolencia. Allí, en el alfeizar de mi ventana, se posa entregada. Mi tímida caricia hace que me abrase el alma, y mi cuerpo se estremece rememorando cada paso perdido.
Su sordo latido me impulsa a explorar el desconocido camino de abismos que me perderán en asombrosas sensaciones.
Sakkarah
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