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BUCANERITA

No habíamos...

No habíamos...

No habíamos utilizado el móvil, no conocía su voz. Me aventuraba a reconocer unas fotografías. 

Habíamos quedado en no hablar antes de vernos; pero le cité en un lugar, sin darme cuenta que eran las fiestas. La puerta donde habíamos quedado estaba abarrotada de gente, por allí desfilaban las cuadrillas y las peñas. ¿Cómo reconocer a un hombre, del que sólo poseía una imagen, entre esa barbaridad de personas? No quise llamarle, para no romper nuestro pacto, y le puse un mensaje. Entonces el móvil sonó, y yo nerviosa porque iba a escuchar su voz tan desconocida para mí. Ya quedamos en un lugar donde podríamos reconocernos, y si no llega a ser por el gracioso gesto que él hizo señalándose con los dedos, no hubiera caído en la cuenta de quien era. Ese gesto quedó tan grabado en mí, que jamás lo olvidaré. 

Momentos antes yo andaba mirando a todos los hombres que se cruzaban en mi camino. Algunos los veía tan horribles que me asustaba pensar que pudieran ser él. No se parecían a su foto, pero como yo soy tan mala fisonomista, era normal que me equivocara. El corazón se aceleraba, y desaceleraba cuando ya pasaban de largo. Estaba nerviosa, nos besamos en las mejillas y fuimos a una cafetería cercana a tomar un café. Nunca pude terminarlo, me avergonzaba tener que llevármelo a los labios, pues no dominaba el pulso. Ahora me pregunto, ¿Qué pensaría él? 

De allí fuimos a su coche, y me llevó a unos jardines en donde dimos mil paseos nerviosos. Al cogerlo de vuelta para ir a otro lugar, creo que me rozó los labios. Su beso profundo, el que desató una cadena de ellos, llegaría horas más tarde. Lo había esperado tanto... 

Me alargaría demasiado contándolo todo, pero en mi corazón llevo grabado cada instante. En cuatro años, siento tanto amor, que no se me ha olvidado ningún detalle. Sólo me queda decir que ese día me di cuenta que el amor que sentía tras una pantalla, por un ser extraño, era muy real; y que cualquier fantasía jamás podría superar los momentos pasados con él ese día, y muchos otros más que se sucedieron. 

Hay billones de mujeres mas bellas y hermosas que yo, más inteligentes y cultas, más graciosas; pero no hay ninguna más feliz  en las horas que transcurren con él a mi lado.

Sakkarah

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