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BUCANERITA

Mío

En el pergamino.

En el pergamino.

En el pergamino, el sueño,

con su puñado de polvo, arrinconado.

La sombra lo oscurece a mi vista

que siempre le atisba desde la lejanía.

Y su voz, en palabras reflejada,

yace sin avivar mi oído.

 

Invasor vencido sin resentimiento.

Hecha estalactita mi quimera.

Hoy sé, de ahí vendrá mi fuerza.

En salvaje albedrío me sustento.

Sakkarah

Quisiera ser...

Quisiera ser...

Quisiera ser la melodía de un violín en una cena de enamorados

Quisiera ser el sonido que hace la ola al romper en tu piel.

Almendra cuando tus pies se posan sobre ellas.

Lágrima cuando te emocionas al roce de otros labios. 

Quisiera ser una sola sensación tuya al mirarla bajo la luna.

Tus dedos cuando escriben que nadie ocupará su lugar.

Quisiera estar escondida entre la tierra donde nadie repare en mi.

Quisiera, la mayoría de las veces, no existir.

Sakkarah

No sé...

No sé...

No sé hacer poesía,
no se expresarme con bellas palabras.
Que podría decir?
Nadie como tú, nada tan grande
como mi amor por ti.
Tus caricias me hacen vivir
y mi felicidad es estar a tu lado

Lo más bello : sentirte

Lo más hermoso: tu alma

Lo más tierno: tu corazón

Lo más triste: separarme de ti

Lo más amargo: Contigo no existe

Lo más dulce: tus besos

Lo más deseado : Vivir a tu lado

Lo más importante: Tu vida, tu felicidad

Lo más mágico: Tus manos

La razón de mi vida: Tu amor

Mi sueño: Vivir a tu lado

Te amo

Sakkarah

Representación

Representación

Representación del amor sin perfiles,

labios desconocidos,  piel en jirones.

 

Mi sueño, abrazado por mí, sujeto.

 

A pesar de todo, yo,

Ahora agarrada a mi ego.

Y pasa la vida, las vendimias,

llegarán las cosechas.

 

Vivo en ti, sin ti

 

Rememoro tu alma, tu celda, tus rejas.

Mi mano sacude con fuerza la rutina de esos barrotes

Tú en mi nada, sin verme.

 

Mi misterio

Sakkarah

Salió...

Salió...

Salió un duende del árbol, hablándome en sueños. Ilusiones de agua que corrían por mi piel dándome alas.No sabía su nombre y lo adiviné tarde : “El duende Picaflor” 

Al despertar, mis alas marchitas caían entre la hierba. Marché para casa confusa, y allí estaba, entre la orquídea del jarrón. Convertido en abeja concretaba palabras de amor. 

No hay nada más hermoso que volver a sentir la brisa que acaricia después de un triste despertar. Ahora, en el bosque de nuevo, me entretengo oyendo el canto de los bellos jilgueros. Melodías lejanas de un príncipe real que me espera. 

Sakkarah

Cuando...

Cuando... Cuando cae la noche el cielo se ilumina, mil lamparitas se encienden para alumbrar mi amor, y empiezo a soñar. Uno piensa todo el día, pero con el manto bordado de estrellas….mucho más. Mi alma se queda muy sola, el peso del silencio es grande y se acaban las palabras. Intento buscar caricias por tantos sitios….pero no, no las obtengo.

El amor necesita de caricias, caricias de la piel, o al menos caricias de las palabras. No muere mi amor por su falta, porque es grande, pero la tristeza invade el alma

Sakkarah

Al sentarme.

Al sentarme.

Al sentarme frente al ordenador siempre esperaba encontrar algo tuyo, encontrarte. Trabajaba en él siendo tú mi meta.

Los sucesos se dieron rodados, y cada uno de ellos iba robándome un trocito de ilusión. Hoy me siento sabiendo que para mi no estás. Que tus letras nunca fueron mías, que las caricias fueron robadas a un imposible.

Hoy me siento más libre que tú. He aprendido que no son los papeles los que atan, y que mis alas son más largas que las tuyas.

Planeo sobre el desierto de sentimientos, sobre cada minúsculo grano de arena de las letras que vertí intentando explicar el latido de mi corazón.

Nada hay que detenga mi vuelo hacia el misterio.

Sakkarah

Mi mar.

Mi mar.

Mi mar es un mar tranquilo, de orillas verde esmeralda, lleno de esperanza, cargado de amor.

Un mar poblado de sirenas que te llaman para que tu te acerques. Mis aguas son transparentes, para que en ellas puedas ver todo el amor que siento por ti. Mis olas te acarician la piel. No me revuelvo, cuando lo hago me dura poco, no quiero agitarte con las aguas embravecidas…yo soy un mar de amor sereno, pero llevo toda la sal de la pasión.

Nunca verás mi fin en el horizonte, este amor no termina, solo te espera. Mis aguas la surcan veleros de sueños, llenos de color y de alegría. Siempre me verás llegar a la orilla, extiendo mis brazos verde esmeralda por si algún día me dejas que te abracen. Mi mar es el más bello, porque el amor que contienen sus aguas es un amor hacia la persona más maravillosa de la creación.

La vida te ha hecho muchos regalos, pero el principal tu indeendencia. También quiso crear un mar de amor para ti, el mio. Un mar que espera paciente, que espera por tu libertad.

A mi la vida me ha regalado dos cosas muy bellas: Este sentimiento por ti y la esperanza, para que nunca la pierda en tus vuelos de gaviota, para que siempre te espere y poder acariciarte con mis olas

Sakkarah

De las profundidades.

De las profundidades.

De las profundidades salí para adentrarme en paraísos de intenso colorido. Tierra prometida tras un largo caminar. Abriéndome paso entre la selva volaba de mano de las lianas. Apasionada no advertí el peligro, no sentí el rugido de la leona que defiende lo que considera su camada.

Indefensa ante las dentelladas, él no supo defender lo que se le entregaba. Herida de muerte, aun arrastrándome, avanzaba hacia ese mundo prometido en mis sueños, hacia lo más absurdo, hacia la nada.

A la orilla contemplo el agua. Puede lavar mis heridas; pero el corazón, ya sin fuerza, sólo descansa en la quietud de la confusión.

Sakkarah

No te importará...

No te importará...

No te importará saber,
que en la distancia y el abandono,
no te quiero menos,
pero si quizá más

No te importará saber,
que cada instante de mi vida
te llevo conmigo y te vivo

No te importará saber
que extraño tus besos,
que tus caricias las añoro.
Me cuesta vivir sin ellas

No te importará saber,
que quiero soñar,
aunque sé que no puedo,
que te espero,
que necesito estar junto a ti.

Yo quisiera que me abraces
para que se me pase este dolor,
que me acaricies mi pelo.
Quiero oír tu risa, tu preciosa voz.
Sueño con leer tus palabras.
Eres el amor de mi vida,
siento una ternura infinita al recordarte.

No te importará saber,
pero yo?.vivo para adorarte

Sakkarah 10-5-03

Sólo dos caminos.

Sólo dos caminos.

Sólo dos caminos se divisaban, matar el amor o dejar que el corazón espirara en el intento. 

Un gran amor no muere, pero si el alma. La agonía de la espera, el dolor de los olvidos, y sentir la pequeñez de un ser arrinconado.


La trayectoria de su palabra se perdía en otros horizontes, sentir su beso en otra boca y tu cintura vacía. Ver su reflejo en otra mirada, y la alegría en otra sonrisa.


 Que las lágrimas vayan calando el alma hasta abrir un abismo, y siempre expectante esperando la llegada del silencio. 

No poder escuchar el aleteo de un águila, ni tener el vivo color de la mariposa. No absorber el color del cielo ni el de los irisados minerales. 

Estar castigada en un velero de sueños perdidos en la tormenta, no mata un amor, sólo asesina un alma.

Sakkarah

En un mundo...

En un mundo... En un mundo compacto y homogéneo con valor y libertad
En el esfuerzo constante por la perfección,
acariciando la preciada joya del tiempo.

La lógica y tolerancia compañeras de viaje en el funeral del hábito.
El pensamiento no conoce horizontes y los sueños son metas.

Sakkarah

Soñada lujuria.

Soñada lujuria. Soñada lujuria que cuenta los días. No decae en la palabra que espera
Caricias de agua en juego de pasión.
El mar, atento, se hace sereno;

y ávido de amor besa el horizonte

Sakkarah

Me gustaría.

Me gustaría.

Quisiera hablarte
Escucharte, sentirte
Quisiera acariciarte
Y no puedo

Me gustaría escuchar en el silencio
Sentir que me amas
Leer palabras de ternura
Me gustaría sentirme querida por ti
Poder pensar que tu pensamiento
Es para mi

No quisiera vivir este amor en soledad
Quisiera sentir que tu mano me sostiene
Que me acompaña
Que para ti estoy por encima de todo
Que soy tu amor
Algo tuyo a lo que debes cuidar
A lo que debes apartar del dolor

Me gustaría formar parte de ti

Sakkarah

Hay tormenta.

Hay tormenta. Hay tormenta, se oyen los truenos y empieza a granizar. ¿Por qué el tiempo se pone de acuerdo con mi alma? Graniza dentro de ella mientras mis ojos se posan en el vacío, ya no se que esperar. Tiene todo mi amor y mi persona, mi vida, mi corazón. Un amor con la fuerza de esta tormenta que estalla ahora, con la fuerza del huracán. Un amor más fuerte que la vida, porque llegará hasta el final, hasta la eternidad, pero no será un amor de libro, de palabra que adorna, es un amor de verdad regado con mis lágrimas como una flor delicada.

Ya sólo me queda esperar a que él mire su corazón y decida que hace con mis sentimientos, todos le pertenecen y también mi esperanza.

Sakkarah

Aquel día.

Aquel día.

Aquel día hubiera querido saltarme el ritual de la comida, como hoy quiero saltarme el ritual del recuerdo continuo.


Intento sujetar mis manos para cambiar las letras, pero aprendieron el camino de manera sobresaliente.


Probé el vino, como también probé el acíbar del olvido. Ya no puedo creer en la mirada que sonríe con ternura, ni en el inventado deseo.


Mi cabello va creciendo huérfano de tus dedos, y mis labios se sienten violados por la mentira. De mi garganta escaparon todos los suspiros haciendo de ella un túnel vacío.


Hoy no tengo tu mirada, ni la brisa es verde esperanza. Mis ojos se posan en el punto infinito de la duda.

Sakkarah

Casi...

Casi...

Casi desde pequeños conocimos muchos de los adelantos que hoy tenemos; pero yo considero que he tenido suerte. Cuando pasaba los veranos en un pueblo de una ciudad castellana, llegué a conocer las casas sin agua potable. Las mujeres tenían que ir a la fuente del pueblo a por agua. No había aseos, aunque yo tuve la suerte, de que en casa de mi abuela, si había una taza de water, lo que pasa es que daba a un pozo ciego. En otras casas usaban los orinales, o el corral, Otras en el suelo tenían un agujero. Recuerdo que en cada habitación había una palangana con espejo y jarra.

Para mi es una suerte haber conocido la diferencia tan enorme. Aún las mujeres iban a lavar al río en unos lavaderos, que hoy, por desgracia están destruidos. Deberían haberlos conservado.

Ha cambiado tanto la vida, que sería difícil hacernos volver atrás en el tiempo. Acostumbrados como estamos a las comodidades, que hasta nos parecen pocas,¿Qué sería de nosotros, con el trabajo cuadruplicado?

Sakkarah

Sueños reveladores.

Sueños reveladores.

Dicen que hay sueños reveladores, y miedo me da. La mayoría de las veces no recuerdo lo que sueño, y cuando lo recuerdo suele ser una pesadilla. Si son reveladores, lo tengo claro en la vida.

Sólo recuerdo uno que sí lo fue. Viví tres años en una ciudad y, antes del traslado, soñé con tres mujeres que acudían a mi casa y me ayudaban a hacer la mudanza. Siempre he pensado que las tres viejas eran los tres años que estuve allí, y la mudanza me fue anunciada de antemano. Lo que no termino de comprender, es por qué tenían que ser viejas y enlutadas.

Qué jaleo me llevo yo de sueños...

Sakkarah

Ahí...

Ahí...

Ahí, sentada frente a un mar sereno, azul. Mirando como la luz jugaba con sus aguas, e intentando adivinar la línea que le separaba del cielo. Su pensamiento se intentaba perder en el pasado, y todo se le presentaba a través de una fina gasa que no la dejaba ahondar en ello. Comenzó a perderse en sus profundidades de coral, adivinando el color de los peces irisados. Hierros deshechos cubiertos de orín encerraban los tesoros que ella encontraría. Eran barrotes que habían protegido esa inmensidad que se la presentaba.

Evocaba otras aguas con nenúfares amarillos, aguas de apariencia estática, que no dejaban de correr. Ella era el alga que se desprendía tomando aire en la superficie. A su orilla, apartó con las manos la semilla muerta que no dio flor. Allí un ápice de ilusión florecería.

En las ondulaciones del agua, la tristeza rompía en espumas, mientras se desintegraba. La arena se ofrecía como depósito de caracolas con sonidos misteriosos e inquietantes. Descalza, sus pies se entrelazaron a las aguas, en un caminar ligero y seguro, guiado por los rumores del mar

Sakkarah

Chinaski

Chinaski

Si te vas, no podría llenar ese vacío inmenso. No sé vivir sin tu amistad. Estoy unida a ti muy estrechamente, te necesito, amigo.

Me has dejado entrar en tu casa, palpar las paredes, enredarme en los tapices que las revisten. Hice un hueco para mí en la mejor de tus habitaciones, no me abras la puerta de salida.

No se vivir a la intemperie. Las estrellas no lucen si tú no vuelves a mirarlas para poderme recordar.

Quiero, de tu mano, aprender mundos nuevos. Permíteme ser compañera del alma, hasta que llegues a tu estación de destino.

Sakkarah